domingo, noviembre 18, 2007

A todo gochín, le llega su San Martín

Y este fin de semana concretamente le ha tocado a 3 cerducos de un pueblo cercano a Cangas de Narcea, Villar de Naviego.

Un pueblo de poquitos habitantes, la mayoría de ellos personas mayores, en el que aún siguen vivas muchas tradiciones. Una de ellas es el San Martín. El sábado me fui con Arancha a ver a sus abuelos. El viernes habían hecho la matanza y el sábado seguían manos a la obra con el proceso. Cuando llegamos las morcillas estaban hechas, los chorizos, la carne desangrada y aún les quedaban ciertos preparativos.

Yo concretamente estuve afotando un poco a cómo salaban los jamones y alguna que otra parte del cerdo. El proceso consiste, en una vez desangrada la carne, se meten las patas y aquellas zonas que desees, en este caso alguna parte cercana a la "columna" del cerdo, la cabeza y algunos huesos, completamente entre sal, sin que ninguna pieza de carne quede en contacto con otra; siempre ha de haber sal de por medio. Después dejar 15 días así para proceder a colgar la carne al humo. Por ejemplo los jamones me decían que lo mejor es dejarlos al menos un par de años. No tengo muy claro cómo va el tema del humo pero ellos cuelgan las piezas en una caseta en la que hay un horno de piedra, los de la antigua usanza.

El caso es que te pones a preguntar cosucas y "presta" ver cómo te lo describen y de todo lo que te enteras. A ver si para un año puedo hacer un reportaje sobre el proceso concreto y explicarlo tranquilamente.

Os dejo unas fotos antes de ir para la cama. Estuve probando diferentes formas de pasar a blanco y negro. Lo digo por si alguno está un poco chapuza, ya que no he podido dedicarle mucho tiempo,.. tenía muchas fotos por procesar.



Hay que apretar primero bien el jamón para sacar cualquier resto de sangre que pueda quedar. Si no se saca bien, puede echarse a perder.


Y luego a enterrar todo en sal






Por cierto, un fin de semana más sin surfing. Se me va a olvidar de que va el tema :P

1 comentario:

guille dijo...

me gustan, y me gusta el blanco y negro. Guardalas como oro en paño que en un futuro muchas de estas tradiciones quien sabe si seran poco mas que un recuerdo. Un abrazo